Miércoles 24 de abril de 2024, DÍA INTERNACIONAL DE CONCIENCIACIÓN SOBRE EL RUIDO.

MANIFIESTO de 7orduLO

Hoy se conmemora en todo el mundo el Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido.

Desde las asociaciones que reúnen a miles de personas afectadas por la contaminación acústica nos unimos a esta Campaña de Concienciación que, desde el año 1996, tiene como finalidad “promover el cuidado del medio ambiente acústico, la conservación de la audición y la concienciación sobre las molestias y daños que generan el ruido en las personas, animales y bienes”.

Cada día en este país luchamos incansablemente contra la lacra del ruido que nos impide vivir dignamente y que nos enferma.

El ruido es un contaminante igual de letal que los gases de efecto invernadero (GEI). Nuestro modo de vida y nuestras ciudades y pueblos son igual de insostenibles si no controlamos los GEI, que si no controlamos los niveles de ruido que establece la OMS. La contaminación acústica es un problema de Salud Pública y de Sostenibilidad.

La falta de concienciación de este problema en mucha gente y la poca, y en algunas ocasiones nula, sensibilidad de las Administraciones Públicas, en especial de los Ayuntamientos, son dos de los principales problemas a la hora de combatir los altísimos niveles de ruido en muchas de nuestras ciudades y pueblos.

La contaminación acústica afecta a la calidad de vida de todos. La exposición al ruido es un factor de estrés que se manifiesta principalmente en aumentos de la presión arterial y alteraciones de la frecuencia cardíaca y que tras exposiciones prolongadas pueden derivar en hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares. El ruido también se relaciona con problemas cognitivos, especialmente en niños. Incluyen dificultad para aprender y disminución del rendimiento escolar.

Una investigación liderada por un equipo del Instituto de Salud Carlos III concluye que el ruido se relaciona con un mayor riesgo de sufrir ingresos hospitalarios urgentes ligados a trastornos mentales. El ruido del tráfico urbano representa un factor de riesgo para la ansiedad y la depresión; la contaminación acústica se relaciona con más ingresos hospitalarios urgentes por esclerosis múltiple, Parkinson o demencia, y que el ruido del tráfico se relaciona con un aumento de la mortalidad por diferentes causas.

La contaminación acústica nocturna, sobre todo la que procede del ocio nocturno, es además de un problema de salud, una vulneración del derecho a la intimidad de las personas y una vulneración del principio de inviolabilidad del domicilio, principios fundamentales del Estado de Derecho.

Aquí es importante denunciar la falacia que supone plantear la necesidad de compaginar el derecho al ocio con el derecho al descanso del vecindario. No son dos derechos equivalentes, el segundo es muy superior al primero y esta jerarquía debe quedar clara en las medidas correctoras que se pongan en marcha.

Reiteramos el llamamiento a las administraciones públicas, en especial a los Ayuntamientos, para que ejerzan de forma eficaz y eficiente sus competencias en el ámbito urbanístico y de control y disciplina ambiental, para prevenir, evitar y suprimir la contaminación acústica que impida o limite el ejercicio de los derechos fundamentales.

Es urgente que desde las Administraciones se sigan planes de inspección para controlar que las actividades molestas, tanto en el medio urbano como rural, dispongan de las licencias y autorizaciones administrativas para su funcionamiento y que se respete el cumplimiento de las medidas correctoras impuestas. Así mismo para que se tomen medidas cautelares urgentes ante las denuncias por ruido que evite que muchas personas tengamos que soportar durante meses y años situaciones intolerables.

Reclamamos recursos suficientes para un servicio público de inspección y control de ruido con una policía formada adecuadamente en materia acústica, que pueda realizar inspecciones de los focos de emisión de ruidos y medir correctamente los niveles de ruido en los domicilios.

Reclamamos transparencia en materia ambiental acústica para que las personas afectadas podamos estar correctamente informadas de nuestros derechos y podamos denunciar la inactividad de las autoridades y funcionarios.

Es necesario dar cauce a la participación ciudadana en la gestión de conflictos sociales derivados del exceso de locales de ocio nocturno, terrazas o por el funcionamiento de actividades que generen molestias de convivencia.

Y por último, denunciamos el hostigamiento que sufren muchas de las personas afectadas por el ruido cuando denuncian o son estimadas sus demandas judiciales en un clima de manipulación informativa y de falta de apoyo por las administraciones.

Por el derecho a la salud y el respeto al medio ambiente y a nuestros derechos. No al Ruido.

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